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Una vida signada por la danza

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CYTEstudiocoreograficocarinamasullo_002Desde el 2008 funciona en Bariloche el Estudio Coreográfico de la profesora Carina Marzullo, el cual forma parte de las Escuelas Patagónicas de danza creadas y dirigidas por la Maestra y bailarina internacional Estela Erman. A través de una innovadora técnica desarrollada por la misma Erman y con lo mejor de la técnica rusa, Vaganova, de la danza clásica, esta escuela orienta sus esfuerzos al desarrollo integral del ser humano, desde el aspecto técnico-físico como en el mental-espiritual, manteniendo siempre una alta calidad formativa del arte de los movimientos. Los alumnos comienzan desde muy temprana edad, a partir de los 3 años y también ingresan adolescentes y adultos que encuentran, en esta forma de enseñanza, beneficios en la colocación postural, en la plasticidad de las articulaciones, la concentración y el desarrollo de la expresividad en el movimiento. Una experiencia que trasciende las fronteras nacionales y que llega hasta la misma cuna de la danza: París. Te invitamos a conocerla a través de una charla íntima con su directora y el proceso que la llevó a abrir su propia escuela. Fotos: distintos momentos de las alumnas del Estudio

El encuentro con la danza
A los 4 años, Carina Marzullo supo que la danza marcaría su destino. Fue en el Teatro Colón durante la presentación de la Prima Ballerina, Maya Plisétskaya con El Lago de los Cisnes. En ese momento le confirmó a su madre que sería bailarina clásica. Debió esperar hasta los 7 años para empezar con su formación porque no pudieron conseguir quién tomara a una niña tan pequeña pero decidida en su profesión. A los 11, ingresó a la Escuela Nacional de Danzas para seguir la carrera de maestra pero en forma paralela, tomó clases con reconocidos maestros, como Josefina Serrano y Fontan en Clásica y Renato Schotelius en Moderna. A pesar de la diversidad de técnicas a las que pudo acceder, Carina siempre mantuvo su preferencia por el estilo de la escuela rusa, que la había fascinado de niña. A los 18 años, ya recibida, tuvo un segundo momento de encantamiento cuando vió a Estela Erman mostrando Pas de Deux de su maestro, el coreógrafo francés Joseph Lazzini, con quien adquiere un estilo que la identifica. "Yo vi las funciones y me maravillé con lo que vi porque era un estilo totalmente innovador para la época", recordó Carina con emoción. Erman ya era una figura de renombre internacional. Salida del Instituto de Arte del Teatro Colón fue la primera argentina becada para ingresar a la Escuela Coreográfica del Teatro Bolshoi de Moscú. Figura invitada en los principales teatros de Suiza, Italia, Francia, España, Japón y Cuba, interpretó roles del repertorio clásico y neoclásico. A fines de los ´80, Erman decide regresar a su país de origen, Argentina. Junto con ella, trajo un estilo profesional que marcaba un sello como así también el desarrollo de un método propio de enseñanza que incluye técnicas de respiración, meditación y yoga. Carina no dejó pasar la oportunidad de tomar clases con quien ella definió como "la persona indicada para estudiar esta técnica que tanto la había enamorado, la técnica Vaganova".


Un impass y la vuelta
Una decisión de vida hace que Carina abandone la danza y a Buenos Aires. En los ´90 se radica en Bariloche junto a su familia. Fue su propio cuerpo que le pidió volver a bailar, a moverse pero en esta ocasión sintió la necesidad de cambiar su rol de bailarina y pasar a ser maestra y CYTEstudiocoreograficocarinamasullo_001educadora de lo que le apasiona pero con una visión nueva en el aprendizaje de la danza. Fue la primera profesora de danza clásica en la Escuela de Arte La Llave. En ese espacio y junto a Nelly Tezanos (folclore), Alicia Nudler (contemporánea) organizaron tres ediciones del Festival Bariloche Danza. Lograron el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación y la local, y realizaron seminarios abiertos de especialización con maestros de otros lugares. En uno de esos festivales, uno de los expositores, Rodolfo Lastra, al conocer el proyecto de Carina de crear un espacio para la formación de niños y niñas en Bariloche, le aconseja contactarse con Estela Erman. Nuevamente su maestra aparecía en su vida y es hasta hoy que mantiene una relación permanente de trabajo.


La escuela: Estudio Coreográfico

Comprometida con la formación de sus alumnos, Carina Marzullo organiza, desde 2005, asistencias técnicas de su maestra Estela Erman en Bariloche con el apoyo de Cultura de Nación. En 2008 decide abrir su propio espacio pero bajo la tutela de las Escuelas Patagónicas que marcan un estilo particular y común de enseñanza de este arte. Este estilo intenta inculcar el amor a la danza para lograr el amor a la vida y el desarrollo de la persona en armonía con la sociedad que lo contiene, brindando las herramientas necesarias para la formación de seres sensibles, atentos y conscientes de un mundo interno, seres capaces de transformarlo todo. "Las clases se empiezan con una concentración, una meditación, desde los más chiquititos aprenden a poner su columna derecha, aprenden a respirar, conocen lo que es una respiración profunda, para la vida y después para la danza, aprenden a concentrarse y le sirve para la vida diaria, hay mejoras en la escuela porque rinden mucho más y forma parte del método", comentó Carina. El objetivo principal no es enseñar para formar profesionales pero las niñas reciben todo el conocimiento necesario para poder afrontar un examen de ingreso al IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), en caso que decidan su vocación. Este año la escuela firmó un convenio con la Alianza Francesa local para que los alumnos reciban clases de francés, que es el idioma por excelencia para este tipo de expresión artística.


AEcarinamarsulloUn año lleno de programas extras

No solo las Escuelas Patagónicas llevan un programa de estudios en común sino que todos los febreros alumnos provenientes de Ushuaia, Río Grande y Bariloche realizan intercambios culturales a través de Convivencias de Arte y Vida en el predio de Parque Leloir en Buenos Aires, perteneciente a Estela Erman. "Son jornadas intensas porque se está conectado con la danza todo una semana. Las nenas conviven con chicas de otras ciudades que aprenden bajo la misma metodología, es muy lindo porque por más que están alejadas, ven que es lo mismo y comparten sus vivencias", acotó Carina.
Desde hace 3 años, en el mes de agosto, la Ópera de París toca suelo sureño a través de la venida de bailarines que realizan presentaciones en el marco de encuentros de las escuelas. Hasta el momento no se ha podido lograr realizar este tipo de acontecimiento en nuestra ciudad por los altos costos que esto implica y generalmente se hacen en Río Grande o Ushuaia.
En setiembre, en cambio, se viaja a París, ya que se realiza un intercambio franco-argentino, donde un grupo de alumnas de las escuelas viaja a la capital de Francia a tomar clases con 3 maestros de la Ópera, 2 de danza clásica y 1 de mimo para niños. Este año, se realizarán presentaciones de las alumnas de la escuela en los meses de junio y julio a beneficio de las compañeras que han sido seleccionadas. Son 10 intensos días que tiene su gran cierre asistiendo a una función en la misma Ópera de París.

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