Galería Bariloche presenció el estreno de “Ella en mi Cabeza”, la nueva propuesta del actor y director Alex Benn, también responsable de “Volvió una Noche”, “Días Contados” y “Segundo, Un Nietito de Primera”. Mañana, viernes 6 de julio, tendrá lugar la próxima presentación. En diálogo con la revista, el actor expresó que luego de años haciendo obras principalmente dramáticas, recién en Bariloche comenzó a hacer comedia. También describió el dificultoso contexto local para producir obras de manera independiente. Texto: René Vargas. Fotos: Fabián Figueroa.
El sábado 23 de junio se estrenó en el teatro La Baita “Ella en mi Cabeza”. Escrita por el actor Oscar Martínez, fue estelarizada y dirigida por Alex Benn, acompañado por los actores locales Sol Alonso y Adrián Marré. La fecha casi coincidió con una efeméride muy especial para Alex: pasados diez días de haber caído las cenizas del volcán sobre nuestra ciudad y con pronósticos no muy alentadores, la sala de la Biblioteca Sarmiento se llenó con la presentación de “Volvió una Noche”, su primera obra producida luego de su llegada a Bariloche y que supo ser todo un éxito de público superando la docena de puestas durante el 2011.
Por su temática, “Ella en mi Cabeza” recuerda algunas de las mejores películas de Woody Allen. La forma en que un hombre enfrenta diversos dilemas causados por su esposa, a quien pretende sacar de su cabeza, sus posteriores paranoias y la agudeza de los diálogos que mantiene con un psicólogo bastante particular, provocaron reiteradas carcajadas en el auditorio. Tal fue así que los mismos espectadores comentaban, al finalizar la obra, que volverían a verla nuevamente y esta segunda presentación tendrá lugar mañana, viernes 6 de julio a las 21 hs.
A pocas de horas del estreno, Galería Bariloche se acercó a conversar con Alex Benn, mientras ajustaba los últimos detalles para el estreno.
“Si pudiera recordar cada trabajo, no terminaría jamás”
El actor expresó un gusto equivalente por la televisión, el cine y las tablas. Sin embargo, sobre este último dijo: “El teatro me encanta por la inmediatez, por esa cosa ‘en vivo’ que es fuertísimo y que no te podes equivocar y empezar de nuevo; y que cada función es una adrenalina rarísima, pero muy adictiva”.
Describir la carrera de Alex Benn es dificultoso, dado que su historia se fue repartiendo entre Estados Unidos, Brasil y Argentina. Repasando ese trayecto, con dificultad logró recordar cada experiencia, al tiempo que por su memoria desfilaron títulos de películas, obras teatrales y series televisivas: “Caballos Salvajes”, “Casas de Fuego”, “Macbeth”, “Crimen y Castigo”, “Chiquititas”, “Clave de Sol”, entre otros.
Tampoco renegó por haber cedido, algunas veces, a propuestas “que quizás no hubiera elegido". Incluso las recordó con una sonrisa irónica. “Son cosas que uno hace porque tiene que comer y vivir, y porque uno es un profesional. No estás matando a nadie, pero no sé si lo elegiría”. En este sentido, añadió que en sus primeras etapas fue descartando reiteradamente trabajos que resultaban, poco o nada, atractivo, hasta que finalmente se dio cuenta que “así igual te cerrás puertas. Una cosa te lleva a la otra, y no estás haciendo nada malo, es un laburo y está todo bien y lo consume quien quiera”.
“Empecé a hacer comedias en Bariloche”
Al llegar a Bariloche, Alex Benn descubrió que su “gran desafío” sería el público. Tuvo que esperar poco tiempo para que con sus presentaciones y el posterior “boca a boca” surtieran los primeros efectos. Es así que “ahora se va renovando, se va manteniendo y va creciendo” el nivel de espectadores, remarcó.
Asimismo destacó la importancia de elegir libretos adecuados. Consultado al respecto, explicó que para lograr que la gente se acerque intenta que las obras “tiendan hacia la comedia, a lo sumo comedia dramática”. “Toda mi vida hice dramas. Empecé a hacer comedia acá en Bariloche. Más allá que dentro de los dramas siempre tengo un buen sentido del humor, porque retroalimenta y me encanta. Pero comedia como tal, empecé hacer en Bariloche”, confesó.
Claro que en ese proceso consideró igualmente fundamental, el interés que le pueda despertar la historia y las posibilidades de su concreción. Algunos guiones son más difíciles que otros, aseguró. “Ella en mi Cabeza”, por ejemplo, demandó un reparto numéricamente razonable, al contrario de “Volvió una Noche” del que tuvo que reducir a casi la mitad el número de personajes, lo que le llevó casi mes y medio realizar la adaptación.
“Hay que pensar mucho lo que uno elige. Es más, ésta-Ella en mi Cabeza-, yo la tenía en carpeta y no estaba muy convencido –por distintas razones-, pero Adrián y Sol me convencieron de hacerla. Y ahora estoy enamorado de la obra“, manifestó el actor.
Falta “darse cuenta” de la apuesta
A lo largo del diálogo con Galería Bariloche, Alex Benn dio un panorama acerca de las dificultades de hacer teatro en la ciudad. Planteó que se trata de un contexto bastante complejo, en el que junto a su pareja, la actriz Sol Alonso, deben hacer rendir hasta el último de los esfuerzos para producir obras de manera independiente.
Recordando los primeros contactos en Bariloche, comentó: “actores, y buenos actores llenos de historia acá, me dijeron: ‘no sé si Bariloche está preparada para lo que vos querés hacer, Alex’; y le dijeron que no a ‘Volvió una Noche’. Yo los había convocado para laburar”. Así fue que la realidad de casi 2 mil espectadores dieron por tierra estas expectativas adversas.
Ante la consulta de quién invierte en teatro, respondió de manera consecuente: “nadie”. Explicó que falta “darse cuenta” de la inversión que significa semejante apuesta. “Es como decir que ‘yo agarré al pibe del alto que juega a la pelota bárbaro, y ahora lo vendimos por dos millones al Barcelona’. Pero primero hay que darle plata para que se compre un par de botines”, resumió.
En un momento de la entrevista, Benn señala la escenografía de “Ella en mi Cabeza”, conformada por dos mesas, una cama y dos sillas:
“Esas dos mesitas de luz, son de mi casa, por ejemplo. Entonces estoy sin mesa de luz. Ahí, esas dos sillas. Conseguir dos sillitas de esas que alguien nos prestara fue imposible, las tuvimos que comprar”. Cuestión que en ciudades como Buenos Aires se resolvería con una mueblería a cambio de un espacio en el programa de la obra. Por supuesto que Benn no compara Bariloche con “la capital mundial del teatro”, donde “abrís el diario y estás más o menos tres horas leyendo la cartelera de lo que hay. No todo es bueno, pero está”, aclaró. “Entonces uno tiene que adaptarse a cómo es el lugar, y dentro de eso ver cómo conseguir lo que uno necesita conseguir”, concluyó.

