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El Campo, una película que desnuda la subjetividad de sus protagonistas

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Celacamposbaragliabelonespacioincaajulio20122El viernes 27 de julio se estrenó El Campo en el Espacio INCAA KM 1560 (biblioteca Sarmiento). El director,  Hernán Belón, y uno de los protagonistas, Leonardo Sbaraglia, estuvieron presentes para dialogar con el público. Galería Bariloche aprovechó la oportunidad para conversar con ellos. Nota de René Vargas para Galería Bariloche. Fotos: Fabián Figueroa.

En su primera visita a un espacio INCAA, el actor Leonardo Sbaraglia asistió junto al director Hernán Belón a la proyección del film El Campo. El estreno mundial  de la película (en el festival de Venecia 2011) tuvo lugar cuando Sbaraglia  terminaba de rodar la tira En Terapia junto a Dolores Fonzi, por lo que es el primer trabajo conjunto de ambos, salvo una breve participación de ella en Plata Quemada, producción del año 2000 dirigida por Marcelo Piñeyro.


El Campo es el primer largometraje de ficción realizado por Belón, luego de una basta trayectoria realizando cortos y documentales. Beirut Buenos Aires Beirut (2011), Sofía, cumple 100 años (2009) y El tango de mi vida (2008), son algunas de sus últimas obras.


El Campo

Este film cuenta la historia del matrimonio compuesto por Elisa (Dolores Fonzi) y Santiago (Leonardo Sbaraglia), quienes se trasladan con su pequeña hija de dos años, Matilda (Matilda Manzano), a un campo no muy distanciado de Capital Federal. En ese contexto rural comienzan a aflorar los miedos y traumas particulares: En Santiago se ve una permanente tendencia hacia un proyecto vinculado al nuevo lugar y del que no puede sustraerse; mientras que en Elisa se pone de relieve cada vez más,  un miedo particular a la casa (que había permanecido vacía por cinco años), los animales y nuevos vecinos; y a esto se agrega la presencia de Matilda, que atraviesa y modifica a ambos como la nueva vida en estado puro.

De esa manera, se aleja a los personajes y al espectador de la ciudad. "Un poco al sustraer la civilización y a poner la pareja en este lugar, empieza la posibilidad  maravillosa y a veces terrible, de poder ver al otro en toda su dimensión", expresó el director, Hernán Belón, en diálogo con Galería Bariloche.


“Quería una casa que permitiera dos miradas: Por un lado, la mirada del personaje de Elisa, que opinaba que la casa era una tapera, un lugar horrible y muy amenazante; y por el otro lado, la mirada del personaje de Santiago, que quiere convertir la casa en un palacio. Lo que tiene la casa es esa subjetividad de la mirada diferente de los dos personajes que le da el punto justo”, agregó.
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Leonardo Sbaraglia, por su parte,  manifestó que "el asunto y el problema y el detonante de todo es que los dos están en una fantasía. Él (Santiago) quiere traerla a la tierra pero a través de una fantasía,  no atendiendo las fantasías reales que ella (Elisa) tiene, sino las fantasías reales que él tiene".


Es una película intimista (abundante en sutilezas) y con ciertos componentes surrealistas, que permiten comenzar a indagar en el interior de la mujer. Se puede mencionar una secuencia en que Elisa se despierta una mañana y sale corriendo de la casa (donde su familia aún dormía), atraviesa un bosque (¿encantado?) custodiado por gallinas y un caballo (de apariencia descuidada), hasta llegar al lecho de muerte de una campesina con la cual comenzaba a entablar un vínculo, antecedido de prejuicios. Consultado al respecto, Belón interpretó: "Como ella estaba en el puerperio, donde está muy reciente el tema de su maternidad, está esa cosa de la extrema sensibilidad a los sonidos, una especie de sexto sentido que permite ver mas allá de lo que está presente. Y algo de esta señora que muere tiene que ver con la figura de la muerte concreta".


“El sonido se trabajó muchísimo. Cuando uno tiene un hijo el oído se agudiza y se convierte en otra cosa. Estás con otra percepción que antes no tenías, y lo que busqué fue eso de tener los oídos mucho más sensibilizados, sobre todo al principio de la historia que es donde está el punto de vista de Elisa”, destacó.


Celacamposbaragliabelonespacioincaajulio20126Cuando lo conocido se vuelve siniestro

Belón escribió la primera versión del guión junto a quien era su pareja en ese momento, Valeria Radivo. Consultado sobre este proceso, señaló que en una primera instancia, él mismo desarrolló la parte de Fonzi, en tanto que Radivo la de Sbaraglia. "Después, algo de lo femenino mío, digamos, me lo saqué y comencé a entenderlo a él profundamente y a odiar al personaje de ella. Fue un proceso rarísimo", bromeó.

La voluntad de internarse en la mente femenina fue materia de innumerables obras, en diversas disciplinas; Belón señaló como referencias para la película, las de Milan Kundera (“especialmente su novela La Inmortalidad”), Virginia Woolf (La señora Dalloway) y algunas de Clarice Lispector; y asimismo, del cine, recordó algunas enseñanzas del director canadiense David Cronenberg- "esta cosa del drama muy explosivo y en lo más cotidiano, como el enemigo que vive adentro".


"Me gusta esa cosa que decía Cronenberg, por ejemplo Una Historia Violenta, esta idea de que todo parece bajo control y todo conocido, de pronto resulta siniestro o amenazante. El campo es un entorno donde le sacás la civilización, llamémosle, para que se ponga de manifiesto", expresó.


Que parezca un documental, en un punto. El trabajo con Matilda

La mayor parte de la filmación se realizó en julio del año 2010 en la pequeña localidad de Mercedes,  situada a 100 km al oeste de Capital Federal. Hernán Belón destacó que el "gran desafío" para todos fue trabajar con una nena de casi dos años, por lo que previo al rodaje tuvieron que “crear un vínculo” con ella. En este sentido, Leonardo Sbaraglia comentó que muchas veces debían “intentar mantener a Matilda en el cuadro”. “Ella terminó llamándome ´papá Leo´”, añadió.

Belón resaltó que la presencia de Matilda sumó “un grado de imprevisibilidad muy grande”. Por esta razón se filmó de manera similar a una película documental, género sobre que tiene una basta experiencia."Me gusta mucho el proceso natural de la vida, creo que hay algo de la química que lograron entre ellos que hace que eso sea así, muy real", afirmó.


Si bien tenía “lo que se dice un guión de hierro", también destacó que  "si no tenés lugar para la improvisación se vuelve algo muy acartonado, y tenés que lograr que parezca un documental en un punto, donde los documentales tienen esa cosa de la vida".


Requería además que los actores fueran padres en la realidad. "Tal vez porque para mí los chicos eran una cosa muy desconocida hasta que fui padre, y entonces me parecía que un actor que no tuviera esa experiencia le iba a parecer mas difícil", explicó.


Por otra parte, Sbaraglia posicionó a El Campo en la “nueva escuela de cine argentino”, y llamó la atención sobre las posibilidades que este nuevo movimiento brinda: "La escena no tiene que ser escena, tiene que ser situaciones, y entre todos se va encontrando la mejor manera de expresar eso que el director quiere expresar. Un director inteligente tiene que estar abierto a que hay algo ahí de lo que está haciendo el actor mas verdadero de lo que él había imaginado, tiene que seguir eso . La vida es la vida y hay que dejarla tener su propio proceso".


El Campo en Espacio INCAA - julio 2012
El Campo en Espacio INCAA - julio 2012
El Campo en Espacio INCAA - julio 2012

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