Eduardo Longoni: la mirada entrenada

Eduardo Longoni: la mirada entrenada


En el marco de la 4ta. Feria Fotográfica de Autor, el fotógrafo Eduardo Longoni brindó el viernes 04 de abril, una charla abierta sobre Libros de Fotografía, oportunidad en que realizó un recorrido sobre su propio proceso de producción en este particular formato, y además, compartió algunas ideas sobre el arte de capturar momentos, poniendo el foco sobre el entrenamiento de la mirada, más que en los condicionamientos técnicos de la máquina. Compartimos parte de esa charla. Fotos: facebook Feria e Fotografía de Autor
 
Conocido por sus trabajos como fotoperiodista, y por haber registrado momentos claves de la historia de nuestro país; Longoni reconoció que con sus años de oficio, se identifica más como documentalista, que como periodista gráfico. La historia marcó sus primeros años, antes de ingresar por completo al mundo del testimonio por la imagen, cursando tres años de la carrera de Licenciatura en Historia en la Universidad de Buenos Aires. En 1979, ingresó como fotógrafo a la agencia Noticias Argentinas, en donde, a los 24 ya fue editor. Posteriormente, tuvo su propia agencia EPD/PHOTO hasta que, en 1991, fue contratado por Clarín como editor, lugar que aún ocupa, aunque aclaró que nunca dejó de salir a la calle. "Yo me negué siempre a trabajar solamente como editor, a pesar de que me querían contratar como eso (en referencia a Clarín), porque me parece que mi manera de expresarme es a través de la fotografía. Editar es un oficio. Me puedo quedar sin editar, pero no me puedo quedar sin fotografiar. No sé decir las cosas de otra manera, más que con la cámara", enfatizó quien es autor de reconocidas imágenes ícono que han dejado testimonio de la última dictadura militar en Argentina, y que han sido expuestas en numerosos países del mundo.
 
El rol de los libros
Dueño de una numerosa y diversa biblioteca de fotografía, y de un archivo fotográfico envidiable por donde se lo mire, Eduardo Longoni relató de manera amena,y llena de anécdotas, la importancia de estos dos elementos en su formación y su trabajo diario en este oficio de estar en el momento y lugar justo, y cómo esto influyó en la realización de sus propios libros de fotografía.
Para Longoni, los libros son un "lugar de gran aprendizaje". Es en el observar de trabajos de colegas y fotógrafos referentes, donde se entrena la propia mirada, cosa que no se da del todo cuando se va a ver una muestra. "Las muestras tienen un espacio y horario determinado. Cuando cierra la sala, la foto queda sola, sin que nadie la mire. Con el libro en cambio, cuando tenés ganas de ver esa imagen, lo abrís y ahí está", manifestó quien compró su primer libro como una forma alternativa de aprender fotografía, más allá de lo técnico, que era lo único que proponían los pocos lugares que existían, foto clubes la mayoría, cuando se inició en este arte.

"No había lugares para estudiar, por eso, fueron de gran ayuda los libros. En ese momento tampoco llegaban muchos libros. Yo me acuerdo de una librería que existe aún, "Documental". La mitad de mi primer sueldo me lo gasté en un libro de Henri Cartier Bresson. Cuando me angustio lo sigo abriendo, ya se me cayó café con leche, un vaso de vino, un montón de cosas, pero sigue siendo mágico... Mis grandes lugares en que yo aprendí fueron mis colegas más grandes cuando empecé a trabajar en Noticias Argentinas, y además libros, que me llevaron a gastar mucha plata, pero me enseñaron a aprender a mirar; porque yo pienso que la mirada hay que educarla, por más que haya tipos con más o menos talento, pero hay que educarla. Una de las cosas que yo sigo haciendo es que,...si hay una foto que me gusta mucho de un libro, dejo abierta esa página, esa doble página, abierta una semana arriba de una mesa, y hago mi vida, no estoy mirando todo el tiempo... esa foto la veo muchas veces de diferentes maneras, de costado, dada vuelta, en diagonal, y siento que en algún momento esa foto me entra. ¿Cómo aprendí a componer o a mirar de determinada manera? No lo sé, yo aprendí mirando fotos", acotó Longoni.
 
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Nueve son los libros de fotografía editados por Eduardo Longoni. Además escribió uno compartido con Miguel Cuarterolo sobre apuntes de fotografía periodística (aunque aclaró que ya ha quedado un poco atrasado por todo lo nuevo en materia digital), y su más reciente edición se trata de su primer ebook realizado en conjunto con el fotógrafo y diseñador local, Jorge Piccini, a cargo de la revista Bexmagazine, titulado "Superficies".
La llegada de su primer libro, el cual fue sobre el escritor Ernesto Sábato ,llegó como por casualidad... "nunca pensé en hacer un libro..., además no sentía la necesidad de hacerlo porque creía que no tenía mucho, no sabía si a la gente le iba a pasar lo mismo que me pasaba a mí con mis libros (de su biblioteca). Los fotógrafos tenemos una cosa vanidosa, y ver una foto dentro de un libro es una cosa muy potente", añadió Longoni quien en 1991 recibió la propuesta del suplemento de cultura del diario Clarín (actual revista Ñ) de realizar las fotos para una edición especial por los 80 años del escritor. Salió el suplemento y el director del diario recibió una llamada del propio Sábato solicitándole copias de las fotos ya que le habían gustado mucho. Longoni editaba en aquel momento una doble página en el diario, donde plasmaba la experiencia de retratar un día en la vida de algún personaje. Esto fue lo que le propuso al autor de Rayuela, pero la experiencia fue más allá de un día y duró dos años. El propio escritor sugirió y ayudó a Longoni para publicar su primer libro "Sábato", editado por Seix Barral. "Para mí Sábato era un tipo entrañable porque yo había leído sus novelas en la época de mi adolescencia. Yo no soy un retratista, solo me puedo comprometer con alguien que me gusta mucho", manifestó Longoni quien relató que en este cotidiano compartir con el escritor de Santos Lugares se dio algo que lo marcó en su oficio, "para mí lo ideal de trabajar con un personaje es empezar a pasar desapercibido, que la cámara empiece a no estar entre esas dos personas, que desaparezca. Cuesta mucho cuando es una persona, porque vos le estás hablando y la cámara se interpone, pero suceden cosas como ésta, Sábato afeitándose, no son imágenes muy comunes, y se logran cuando vos te ganaste la confianza del otro...Mi idea era fotografiarlo mucho en su estudio, en su casa. En esa época pintaba mucho, y también fotografiarlo en los lugares de sus novelas... Para mí era novedoso porque yo era un fotógrafo de prensa, que lo que hacía lo publicaba rápidamente, mis fotos salían de mi cámara y al otro día estaban en los diarios. Este trabajo me costó mucho, sobretodo ganarme la confianza de él, me costó mucho no perderme en sus charlas", haciendo referencia a los encuentros que mantenía con el escritor y que muchas veces lo obligaba a no sacar la cámara del bolso, y escuchar a Sábato, como la persona con sus problemas de todos los días, al gran escritor y a quien con su paso por la CONADEP marcó un camino en la historia argentina con el juzgamiento de la Junta Militar.
Sus dos siguientes libros se trataron sobre otro personaje admirado por Longoni, el poeta uruguayo Mario Benedetti. "Estar con Benedetti fue una fiesta, nunca lloré tanto como cuando murió Benedetti. Se convirtió en el abuelo postizo de mi hija. Tuvimos una relación entrañable", acotó el fotógrafo mientras en la pantalla se sucedían las imágenes del poeta, hasta que se detuvo en una de ellas para compartir un entrañable momento, "yo no trabajo con cosas muy posadas. Había un lugar que me encantaba, yo quería hacer una foto con esos bancos de plaza que me recordaban a mi infancia. Montevideo es una Buenos Aires chiquita con un reloj que atrasa, que se paró en 1960 y ahí quedó. Yo quería hacer una foto en ese banco, una de las pocas fotos posadas que le pedí a Benedetti que se sentara y empecé a dar vueltas, Benedetti tenía una libretita, donde escribía sus poesías. Se puso a escribir, yo saqué 4 o 5 fotos. Después de media hora y con las fotos listas Benedetti sale de su ensoñación y me dice ¿terminaste?", la razón de la pregunta era que el poeta le quería indicar que en el tiempo que Longoni lo fotografiaba había escrito un poema, cosa que le dio pié al fotógrafo para decir que "me parece que ese tipo de cosas que nos pasan, como que a un personaje como Benedetti le pedís que se siente en un banco para sacarle fotos y el tipo se fue de ese lugar, y me pareció que esa era la síntesis de lo que yo quería como fotógrafo, lograr con un personaje que se olvidara de mí, escribía una poesía mientras yo le sacaba fotos. Esta foto es una de las mejores fotos del libro porque yo desaparecí". Los libros sobre el poeta se titularon "Benedetti, poemas revelados" y " Mario Benedetti, utopías en foco".aveduardolongoniferialibroautor2014.2
Su cuarto libro "Aires de Buenos Tangos" (2003) está muy relacionado con un episodio personal de Longoni, que lo hizo deambular mucho por la noche en la ciudad de Buenos Aires por un tiempo. Según confesó el fotógrafo "lugares muy nostálgicos, con mucha bruma... yo tenía un poco de niebla en la mirada. Por eso, para mí siempre fotografiamos con nuestra ideología, con nuestros estados de ánimo, con lo que sabemos, no hay otra forma, por eso está buenísimo que las cámaras funcionen automáticamente, porque lo que no va a funcionar nunca automáticamente es la mirada del que está atrás", compartió el fotógrafo quien destacó la importancia del soporte literario en sus libros y que en este último libro fue el primero en que no tenía un autor, "se me ocurrió, porque me agarró la nostalgia de mi viejo que bailaba tango, se me ocurrió usar las letras de tango".
Luego le siguió la producción de otros tres libros, "Oliverio Girondo", "Patagonia, un paraíso de Siete Lagos" y "Sitios Infinitos", pero fue con "Violencias, Argentina 1980-2003" que Longoni mostró su faceta más conocida como fotoperiodista. "Violencias, fue el único libro que no trabajé como libro sino que es un raconto de todo mi trabajo de 30 años, desde los '80 hasta la caída de Fernando de La Rua", y donde abrió su magistral archivo para mostrarnos a través de las imágenes una parte de la historia argentina, que reflotará recuerdos en aquellos que formamos parte de esa generación, y se convertirá en testimonio para los más jóvenes. "Algunas veces me parece no creer que pude haber estado en todos esos lados", refiriéndose a los momentos reflejados en "Violencias".
Longoni planteó durante la charla que los libros nacen por motivaciones de "algo que ve", y que le generan la inquietud de continuar con su producción. "Destiempos" es su último libro impreso, y surge de una experiencia con los monjes de la Cartuja San José en Deán Funes (Córdoba), cuando debió fotografiarlos para una nota en la revista Viva. Ver a esos monjes en total clausura, encapuchados, ensimismados en su propio silencio, y solo roto por sus cantos gregorianos a mitad de la noche, hizo que este fotógrafo se retrotrajera a siglos atrás y reflexionara sobre el significado subjetivo del tiempo. Y fue en esa forma de sentir la existencia de estos monjes en una sociedad actual totalmente contraria, y en otros rituales como los diablitos del carnaval en la Quebrada de Humahuaca, el "toreo de la vincha" en Casabindo, en lo que quedó de la Villa Epecuén, los menonitas de la colonia Guatraché, que Longoni mostró esta convivencia de otros sentido del tiempo, en destiempos. Cada ensayo fotográfico está acompañado por textos de sus colegas Sara Facio, Ataúlfo Pérez Aznar, Abel Alexander, Marcos Zimmermann y Juan Travnik.
 
avlongonipicciniLa incursión en nuevos soportes: los ebooks
"Superficies" es el primer ebook editado en conjunto por Eduardo Longoni y Jorge Piccini que reúne dos trabajos de ensayo: "La fe en la piel", un foto reportaje que introduce al espectador en el mundo de los seguidores del Gauchito Gil y "Otras Latitudes", este último de Piccini, que plantea la pregunta existencial ¿A qué lugar pertenecemos, dónde vamos en nuestro devenir, cuál es nuestro lugar en el mundo? En este sentido, en la portada del libro, Longoni desarrolla su idea sobre este nuevo formato: "son los libros de fotos los que hacen revivir a las imágenes, les brindan sentido, las hacen decir. Durante años el papel fue el único soporte posible, y las imprentas muchas veces hacían naufragar los sueños de los fotógrafos. Bien porque el precio era tan alto que el proyecto se truncaba, o bien porque la calidad de la impresión no siempre respetaba los tonos que cada autor tenía en mente. Los libros digitales vienen a ocupar un lugar novedoso en este panorama".
Visto 650 veces Modificado por última vez en Jueves, 24 Abril 2014 21:47
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