Tal vez Pink Anderson y Floyd Council, dos músicos americanos de blues que tuvieron escasa trascendencia allá por los finales de la década del ‘50, nunca hubieran imaginado que sus nombres de pila serían adoptados por una de las agrupaciones más trascendentes de la historia musical mundial de los últimos tiempos; y menos aún que esa banda iba a tener después un fenomenal tributo patagónico. Texto y fotos: Federico Soria
Es ciertamente probable que aquellos viejos blusermen hubieran tomado conocimiento en sus últimos años de vida del suceso de Pink Floyd, pero desde ya, resulta imposible que hayan podido elucubrar que la banda que lleva sus nombres hubiera sido tan prolijamente reversionada 40 años después, en este lugar del planeta…
La historia de Relics es corta, pero el esfuerzo y la dedicación de haber concretado un proyecto de tamaña envergadura, la vuelven una verdadera proeza, una suerte de epopeya, tal vez comparable a la que, en el sentido creativo, llevaron a cabo, hace ya casi medio siglo atrás, los músicos de Pink Floyd.
Ellos mismos se han encargado de relatar su propio derrotero: “Relics es un homenaje hecho desde el Sur, desde los Valles; compuesto de canciones, de luces, de colores, de imágenes, de sonidos que preguntan por nosotros, por nuestros nombres. Tan así, que estos tremendos músicos, tan de acá, no toleran no compartirlos con tu vida. Estas canciones queman... si no las tocan, si no las proyectan, si no atronan y cruzan la noche, estas canciones no se soportan. Esto es una excusa para entender un rato mas, qué quiso contar Pink Floyd”
Relics está conformado por:
Ale Sandoval -- Voz - Guitarras - Violin
Negro Farias -- Bateria - coros
Rodrigo Lara -- Guitarras
Martin Musso -- Piano - Teclados - Secuencias
Nico Villagra -- Guitarras - coros
Lucas Cocio -- Bajo
Daniel Marin -- Percusion - Efectos
Mariana Pessoa -- Coros
Kathy Fuentes -- Voces - coros
Cecilia Benitez -- Coros
Mariana Benitez -- Coros
Fabio Balbarrey -- Saxos
Pablo De La Fuente -- Saxo
Pablo Fernandez -- Textos, Reseñas y Operación
Mario Tondato -- Proyecciones y Realizaciones
Malena Montoya -- Danza
Todos artistas residentes en diferentes puntos del Alto Valle, que desde hace casi 5 años religiosamente se auto-convocan una vez por semana, movilizándose para reunirse a preparar esto que pudimos apreciar en nuestro medio hace 2 semanas.
La presentación en Bariloche
Una vez más, el Teatro La Baita fue el escenario ideal para montar un espectáculo de envergadura poco habitual en Bariloche, la cita fue el 29 de junio y el público colmó la sala, tal vez como nunca ocurrió allí para un concierto de rock.
La presentación estuvo constituida por un set estructurado en tres bloques bien diferenciados, precedidos cada uno de un relato en off que a modo de crónica prosaica, iba esbozando cada una de las etapas en la historia de Pink Floyd. El primer relato hizo referencia a los primeros pasos psicodélicos, comandado por Syd Barret, y su posterior desbarrancamiento y partida, con el resto de los integrantes buscando un rumbo, hasta encontrarlo en el revolucionario y perfecto “Dark side of the Moon”. Los temas tocados por Relics en este bloque fueron variados y no necesariamente siguieron el hilo conductor del relato introductorio, sino más bien constituyó un muestrario de los diferentes Pink Floyd, desde 1973 hasta 1995.
1) Shine on you, crazy diamond – part 1/4 (Brilla tú, diamante loco)
2) What do you want from me? (Qué es lo que quieres de mí?)
3) Young lust (Lujuria joven)
4) Dogs of war (Perros de guerra)
5) Coming back to the Life (Volviendo a la vida)
6) Learning to fly (Aprendiendo a volar)
7) Have a cigar (Toma un cigarro)
8) Money (Dinero)
9) Time (Tiempo)
El segundo relato en off hizo clara referencia a lo que fue quizás el trabajo más trascendente de Pink Floyd: “The Wall” y el férreo liderazgo de Roger Waters en este período, cuya preponderancia a la vez creciente en éxito, terminó fagocitándose a él en lo personal y a la banda como grupo; y precipitando su fin, no sin antes sacar otro trabajo “The final cut” del que Relics no interpretó ningún tema.
10) In the flesh (En la carne)
11) Another brick on the wall – 1;2 y 3 (Otro ladrillo más en la pared)
12) Mother (Madre)
13) Hey you (Oye tú)
El tercer texto relatado estuvo centrado en el resurgir de Pink Floyd, luego de que Roger Waters abandonara la banda, período este comandado por David Gilmour y caracterizado por un sonido espacial y tecnificado; y por las monumentales y pirotécnicas presentaciones en vivo. Curiosamente, este es el período de Pink Floyd con mayores reparos entre los fans más acérrimos, parte de los cuales han criticado con dureza la continuidad de la banda por esos tiempos, así como la performance de los temas, que pasaron a ser más musicales que líricos. Obviamente, esta postura crítica hacia el período encabezado por David Gilmour no es compartida por quien suscribe y evidentemente tampoco lo es por los músicos de Relics, a juzgar por la cantidad de temas de esta época que interpretaron. Seguramente coincidimos en la apreciación de que este período no fue ni mejor ni peor que los otros, en todo caso fue diferente y una vez más Pink Floyd demostró que podía renovarse y arreglárselas para marcar artísticamente a otra generación más, la de los '90s; tal como lo hicieron con "The Wall" en los albores de los '80s, cuando ya parecía que después de "Dark side of the moon" que había marcado a los '70s, no iban a poder lograr un suceso mayor...
14) On the turning away (Despidiéndose)
15) Wish you were here (Deseo que estuvieras aquí)
16) The great gig in the sky (La gran calesita en el cielo)
17) High Hopes (Altas esperanzas)
Relics dejó el escenario con una gran ovación proveniente de un público exigente, como todo seguidor de Pink Floyd, pero que no dejó de mostrarse sorprendido ante semejante despliegue escénico y sonoro; satisfecho, dadas las expectativas ampliamente colmadas y no sin un dejo de orgullo de que tan dedicado homenaje tuviera un origen patagónico; por eso se pidió, a puro aplauso y ovación, escuchar un poco más; y los bises llegaron, de la mano de dos temas de The Wall:
18) Comfortably numb (Cómodamente adormecido)
19) Run Like hell (Corre como en el infierno)
La música, muy bien ejecutada por un grupo numeroso de músicos de culto profesionales y muy bien equipados, fue muy prolija y lejos de ser una fiel imitación, al estilo “calcado”, fue una respetuosa reversión de los temas originales, con toques propios, recordando también que los propios homenajeados siempre remozaban varios de sus temas a la hora de tocarlos en vivo; de hecho en algunos casos, los muchachos patagónicos en sus interpretaciones se acercaban más a las versiones en vivo de Pink Floyd que a los arreglos de sus temas en estudio.
La puesta artística con el despliegue de 12 personas en el escenario, se completó con un sonido impecable y un importante set de luces. Al fondo y arriba, infaltable, una pantalla gigante redonda, al mejor estilo floydiano, proyectando en algunos casos los propios videoclips oficiales de los temas que iban ejecutando, en otros, imágenes de la historia de Pink Floyd, el arte visual de sus obras o fragmentos sus películas.
Después de dos años de andar tocando por numerosos escenarios, siempre dentro del área de influencia u origen de sus integrantes, Relics dio un paso más allá y se animó a venir a Bariloche, y el resultado no pudo ser mejor: los que fuimos a verlos y escucharlos queremos que vuelvan pronto.
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Comentarios
Nosotros tambien esperamos volver, te mando un abrazo y hasta la próxima!!!